El verano siempre nos invita a disfrutar de la piscina, a refrescarnos, a pasar tiempo con nuestra familia. Pero los accidentes en la piscina, aunque no pasen todos los días, existen. Por muy divertido que sea bañarse, no podemos olvidar que alrededor del agua siempre hay un par de riesgos, aunque solo si no se toman las precauciones adecuadas.
Vamos a repasar los 9 accidentes más comunes en la piscina y cómo puedes evitarlos. La idea no es asustarte, es simplemente darte información para que disfrutes de la piscina con tranquilidad.
Los 9 accidentes de piscina más comunes

1. Resbalones y caídas
Los suelos mojados son un clásico. Sales del agua corriendo, das dos pasos rápidos y te vas al suelo. Son bastante habituales, sobre todo en niños y es que los bordes y alrededores de la piscina suelen estar mojados.
Si no tienes cuidado al caminar (o directamente corres), puede haber alguna consecuencia menor, como algún moratón o rasguño, como mucho torcernos el tobillo pero nada más.
2. Golpes en el borde
Te lanzas de cabeza sin mirar bien o te acercas demasiado al borde jugando, y acabas golpeándote. Los golpes en el borde pueden parecer una tontería, pero pueden ser peligrosos. Suele pasar cuando te lanzas sin comprobar la profundidad, cuando nadas despistado o cuando hay juegos de empujones cerca de los bordes.
3. Cloro
El cloro es necesario para mantener el agua limpia y libre de bacterias, pero si se usa en exceso o no se gestiona bien, puede ser un problema. Exponerte a agua con demasiado cloro o mal equilibrada puede provocar irritaciones en la piel, el pelo o las vías respiratorias. Todo esto te puede provocar un poco de picor en la piel o tos si la concentración de cloro es muy alta.

4. Quemarte por el sol
Las quemaduras solares son uno de los problemas más comunes en verano. Pasas horas en la piscina, te olvidas de volver a ponerte crema solar y acabas con la piel roja.
Por lo tanto, cuidado con pasar mucho tiempo bajo el sol sin protección, sobre todo en las horas de máxima radiación (entre las 12:00 y las 17:00) o, por lo menos, si lo hacéis, después aplicaros After Sun.
5. Se te pueden irritar los ojos
Seguro que alguna vez has salido de la piscina con los ojos rojos. Esto ocurre cuando el cloro está demasiado alto o si pasas mucho tiempo con los ojos abiertos dentro del agua. Lo dicho, te puede provocar ojos rojos, picor, lagrimeo… y con no estar en constante contacto con el agua con demasiado cloro, sería suficiente, especialmente si nadas sin gafas.
6. Calambres en la pierna
Uno de los sustos más desagradables. Estás nadando tranquilamente y de repente notas un dolor fuerte y un tirón en la pierna: un calambre.
No es algo peligroso, pero se da por el esfuerzo físico, la deshidratación o un mal calentamiento antes de nadar.
7. Típico corte de digestión
Seguro que de pequeño te decían que esperases dos horas después de comer antes de meterte en el agua. Y aunque no siempre son dos horas exactas, el corte de digestión es algo a tener en cuenta.
Por lo tanto, no deberías bañarte inmediatamente después de comer porque te puede provocar algún mareo o vómitos. Por lo menos, si lo vas a hacer, que sea con alguien cerca que no haya comido.


8. Sobreesfuerzo muscular
Las ganas de divertirse a veces hacen que no midamos nuestras fuerzas y más si estamos al sol. La cosa es que todo esto, si no estás acostumbrado o no has calentado, es algo que te puede provocar fatiga y lesiones en hombros o rodillas.
No es nada grave, pero igualmente hay que tener cuidado.
9. Atragantarte con agua
No tiene mucho problema, todos nos hemos atragantado alguna vez con agua provocándonos algo de tos, es un accidente de la piscina bastante común. Un mal movimiento, una broma mientras respiras o un juego brusco hace que pase esto. Igual es cuando hablas o te ríes dentro del agua, o al lanzarte sin respirar cuando alguien te empuja sin previo aviso.
Cómo evitar los accidentes en la piscina
Ahora que ya conoces los accidentes en la piscina más comunes, vamos a ver unas cuantas medidas de seguridad para evitarlos sin problema. Aquí tienes las 9 más efectivas:
- No corras alrededor de la piscina. Caminar despacio y con cuidado es la norma número uno para evitar los resbalones y caídas.
- Comprueba la profundidad antes de tirarte. Nunca te lances de cabeza sin saber qué hay debajo del agua. Es mejor perder un segundo en mirar que pasarte el verano en urgencias.
- Cuida el nivel de cloro. Si tienes piscina propia, mide el cloro regularmente y sigue las recomendaciones de seguridad. En piscinas públicas, confía en que el mantenimiento esté controlado.
- Usa protección solar. Ponte crema antes de entrar al agua y reaplica cada dos horas. Y si puedes, busca algo de sombra en las horas más intensas de sol.
- Gafas de natación para que no se te irriten los ojos en la piscina.
- Hidrátate bien. Beber agua durante el día ayuda a reducir los calambres. También puedes hacer un pequeño calentamiento antes de nadar.
- Respeta los tiempos después de comer. Esperar un rato tras comer (aunque no sean las dos horas estrictas de siempre) porque tendrás menos riesgo de cortes de digestión.
- Controla tus límites. Diviértete, pero escucha a tu cuerpo. No intentes hacer más de lo que realmente puedes.
- Supervisa a los niños en todo momento. No hay nada más seguro que un adulto vigilando de cerca cuando los más pequeños están en el agua.

Recordemos que una piscina es para divertirnos, pero para que todo siga siendo así, es fundamental tener presente todos los accidentes en la piscina y saber cómo evitarlos, siendo la prevención la mejor medida de seguridad.
